Academia de las Ciencias de California: referente mundial en materia de sostenibilidad
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Academia de las Ciencias de California: referente mundial en materia de sostenibilidad

La Academia de las Ciencias de California no solo es mayores museos de historia natural del mundo, también se ha erigido como una obra maestra en materia de arquitectura sostenible: todos los aspectos de este edificio, perfectamente integrado en el entorno del Golden Gate Park, están orientados a lograr una huella mínima.

“La sostenibilidad está en el corazón de todo lo que hacemos, desde criar pingüinos africanos en peligro de extinción hasta construir el museo más verde de la Tierra. Vea cómo estamos reduciendo nuestra huella de carbono, expandiendo la conservación de especies y ecosistemas, y facilitando su participación”, reza la Academia en su página web. Toda una declaración de intenciones que se cristaliza en un edificio reconocido como referente mundial en materia de sostenibilidad.

A continuación analizamos los diferentes aspectos que han hecho merecedor a este gran complejo de reconocimientos tan prestigiosos como el Double Platinum en el US Green Building Council (el primer museo y el edificio más grande del mundo en lograrlo) o el LEED Platinum en las categorías Construcción nueva y Edificios existentes: operaciones y mantenimiento.

Luz natural, calefacción y enfriamiento 

Las paredes de la Academia están contruídas en vidrio. Como consecuencia, el 90% de los espacios interiores gozan de luz natural y de las vistas exteriores al Golden Gate Park. Pero no solo eso: gracias a la elección del material, de alto rendimiento, se reducen los niveles de absorción de calor y se minimiza la energía necesaria para enfriar el interior del edificio.

Pero no es la única técnica de la Academia para regular la temperatura de forma natural. El espacio principal del museo cuenta con un sistema de ventilación automatizado que aprovecha de forma inteligente las corrientes de aire del Golden Gate Park.

La edificación cuenta con varias rejillas en cada uno de sus cuatro costados y varios tragaluces circulares en el techo. Todos estos elementos se abren y se cierran a lo largo del día y la noche. Gracias a este sistema sostenible, el interior del complejo se refresca, reduciendo la dependencia de los sistemas convencionales de HVAC y refrigerantes químicos.

Respecto a la calefacción, la clave para lograr una mayor eficiencia energética radica en el suelo radiante: los tubos incrustados en el suelo, por los que pasa el agua caliente, templan la temperatura en los diferentes espacios de tránsito con un ahorro de energía del 10% anual

Energía renovable y techo vivo

60.000 células fotovoltaicas instaladas en el techo del museo suministran casi 213.000 kWh de energía limpia al año. En ese período, se habrá evitado la liberación de más de 180.000 kg de emisiones de gases de efecto invernadero. anualmente.

Podemos decir, de hecho, que el conocido como “techo vivo” de la Academia de las Ciencias de California es el corazón del conjunto y también su característica más icónica desde el punto de vista de la arquitectura urbana sostenible.

Este techo es un auténtico oasis natural para insectos y pájaros y también para los miles de visitantes que se acercan a la Academia: se compone de siete colinas y 50.000 bandejas de vegetación biodegradables, hechas con savia de árboles y cáscaras de coco, cubiertas con alrededor de 1.7 millones de plantas. De esta forma, se logra un aislamiento sobresaliente que permite reducir la energía destinada a la climatización.

Por último, cabe destacar las estaciones meteorológicas que monitorean las condiciones de viento, lluvia y temperatura, las cuales ayudan a informar a los sistemas automatizados y a las claraboyas del edificio.

Materiales sostenibles

La apuesta por la sostenibilidad estuvo presente desde las primeras fases del proyecto. Ya en el diseño del edificio, cada una de las decisiones tomadas se hizo pensando en el impacto que el proyecto tendría en el medio ambiente. De igual forma, el 90% de los materiales resultantes de la demolición de los doce edificios que ocupaban anteriormente el recinto fueron reciclados. 

Durante la construcción del nuevo edificio, se eligieron materiales ecológicos: en lugar de utilizar el tradicional aislamiento de fibra de vidrio o espuma, por ejemplo, se decantaron por usar un tipo de guata gruesa de algodón hecha de vaqueros reciclados, un material que proporciona una alternativa orgánica a los materiales de aislamiento cargados de formaldehído. El aislamiento de mezclilla reciclado también retiene más calor y absorbe mejor el sonido que el aislamiento de fibra de vidrio hilado, y es más seguro de manejar para los instaladores. El 95% por ciento del acero del edificio proviene de fuentes recicladas y el 50% de la madera utilizada se extrajo de bosques de rendimiento sostenible. 

Operaciones diarias eficientes

En el día a día, las instalaciones de la Academia son administradas de la forma más eficiente posible, y ello merece su propio capítulo:

  • El edificio requiere un 30% menos de energía de lo que exigido por ley.
  • Casi el 100% de la electricidad de la Academia proviene de fuentes de energía limpia.
  • El 70% del personal emplea transportes alternativos al coche para trasladarse a su puesto de trabajo.
  • El uso de agua es un 32% inferior a la base que marca el sistema de certificación LEED.
  • Entre el 60 y el 65% de los desechos generados en la Academia son reciclados o empleados para compost.
  • Todos los desechos electrónicos son tratados por una empresa especializada en la reparación, reutilización y reciclaje de los mismos.

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