Eficiencia energética en el ámbito del frío industrial
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Eficiencia energética en el ámbito del frío industrial

El frío industrial es una técnica imprescindible y vital en la cadena de producción del sector agroalimentario. Los altos consumos de energía que genera hacen que cada vez se preste más atención a la mejora de la eficiencia de este tipo de instalaciones para optimizar su rendimiento, ahorrar costes y minimizar su impacto en el medioambiente.

Innovaciones necesarias en el ámbito medioambiental

Los sistemas de refrigeración industrial consumen sobre todo energía eléctrica, por eso, los avances tecnológicos y cambios legislativos en materia medioambiental, afectan directamente a las empresas del sector. Veamos en dónde se están haciendo los principales esfuerzos en la implantación de instalaciones de frío industrial:

  • Implantación de nuevos equipos de compresión. Los nuevos equipos de compresión están diseñados para optimizar la modulación de los cambios de demanda y para la implantación de sistemas de control y monitorización en tiempo real que les permiten funcionar con más eficiencia y ahorrar energía.
  • Instalación de equipos de eficiencia energética. Estos equipos utilizan condensadores de doble capa que permiten lidiar con los flujos desordenados de corriente eléctrica para optimizar la instalación, aprovechar los desniveles de corriente y reducir el consumo.
  • Mejora de la medición de condensación en distintas condiciones. El objetivo es realizar mediciones de la temperatura interna de la cámara frigorífica, de la temperatura ambiental externa, de la humedad relativa en cada punto y de las temperaturas reales de los contenidos refrigerados. Tras su análisis se obtendrán los parámetros óptimos de arranque, funcionamiento, paro y grado de condensación que permitirán que la instalación consuma la cantidad de energía estrictamente necesaria en cada caso, reduciendo el trabajo de los compresores con el correspondiente ahorro energético.
  • Instalación de medidores de temperatura y humidificación. Estos dispositivos permiten obtener el nivel correcto de temperatura y humidificación ambiental para que las instalaciones funcionen en óptimas condiciones de rendimiento. Los nuevos medidores trabajan como simuladores sobre la propia sonda para medir la temperatura de los alimentos en lugar de la del aire (que puede variar según la zona de la cámara), permitiendo reducir la frecuencia de los ciclos de refrigeración, las elevadas demandas energéticas en los arranques y estabilizar los consumos ante variaciones de temperatura.
  • Utilización de refrigerantes naturales. Los gases refrigerantes son en gran medida responsables del calentamiento global, por eso el sector trabaja en la eliminación gradual de los HFC (hidrofluorocloruros) antes de 2022, apostando por los refrigerantes naturales como el dióxido de carbono o el amoníaco, así como por fluidos refrigerantes de bajo potencial de calentamiento global (PCA) como es el caso de algunos hidrocarburos. Actualmente hay más de 80 refrigerantes alternativos en fase de estudio.
  • Aislamiento térmico de las instalaciones. La utilización de materiales de cambio de fase en las instalaciones de frío industrial permite mantener la temperatura constante en el interior y aprovechar la inercia térmica de las instalaciones.

Retos de futuro del frío industrial

Los nuevos equipos tienen altas capacidades de ahorro de energía y conocer bien las distintas opciones permitirá seleccionar los que mejor se adaptan a las necesidades de cada instalación, que pueden llegar a ahorrar hasta un 50% de energía. Pero todavía es necesario que estos equipos sigan desarrollándose y adaptándose a los principales retos a los que se enfrenta el sector:

    • Modulación a las variaciones de la demanda del servicio
    • Implantación de nuevos sistemas de control, regulación y monitorización
    • Utilización y búsqueda de nuevos fluidos refrigerantes

Estas innovaciones pueden aplicarse tanto en el diseño de nuevas instalaciones como en mejoras de las ya existentes y en el mantenimiento de estas, pues solo aumentando la eficiencia, se conseguirán importantes ahorros de energía con repercusión tanto a nivel económico como medioambiental.

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